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EL S脥MBOLO como problema. El ser humano m谩s encantador del mundo no puede influir m谩s all谩 de las 400 personas que le rodean: para superar ese c铆rculo y dominar multitudes o vastos espacios geogr谩ficos necesita crear s铆mbolos/v铆nculos artificiales que unan a personas que no imaginaban que estuvieran unidas. No es casual que los s铆mbolos escogidos m谩s comunes hayan sido el 谩guila, el c贸ndor, el lobo, el oso, el tigre o el le贸n, s铆mbolos de fuerza y majestad que revelan su vocaci贸n agresiva, el t煤-eres-esto-y-por-tanto-tienes-que-hacer-esto. No se elige para dominar un dedal, un gorri贸n, una margarita: raro que cree un s铆mbolo vinculante sin intenci贸n depredadora. Ese s铆mbolo ans铆a convertirse en sentido com煤n, un sentido com煤n de borrachos para el que nos necesita a todos borrachos... ⇒¡y pobre de ti si a煤n contin煤as sobria!!
Todos los lugares donde he nacido
MISTERIO DEL ser humano es el lugar donde has nacido, que parece que es uno y evidente pero resulta que son muchos y de diferentes pesos. Yo, por ejemplo, nac铆 en el hospital de Cruces en Baracaldo, pero tambi茅n nac铆 en Astobieta, en Lauros, en Loiu, en Vizcaya, en Euskadi, en Espa帽a, en Europa y en el planeta Tierra. Con los distintos lugares donde has nacido hay que tener mucho cuidado, porque algunos son sanos, no tienen especial conciencia de s铆 mismos y te permiten vivir en todas las direcciones, pero otros son t贸xicos, exigen que te comportes con ellos como una cheerleader y hasta pueden pedirte que les entregues tu vida. Para distinguir tus lugares sanos de los t贸xicos yo tengo un sistema que no falla: la bandera. Tus lugares t贸xicos, aquellos donde existe una presi贸n asfixiante para que no vivas sino para que pertenezcas y est茅s orgullosa, se caracterizan por sus grandes y numerosas banderas, siempre colocadas en un lugar muy visible, con el fin de apelar a tu monstruo irracional. En los lugares sanos sucede justo lo contrario: ¿conoces la bandera de tu barrio o tu pueblo? ¿Has visto que la gente la coloque en sus balcones? ¿Y la de las Naciones Unidas? ¿Has visto a alguien llorar por la bandera de las Naciones Unidas? Los lugares sanos no necesitan presumir, no necesitan prevalecer, no necesitan uniformar: son lugares que no necesitan bandera.
DESEANDO QUE vengan de una vez esos cincuenta millones de africanos que se anuncia todos los a帽os que van a venir a Espa帽a y nunca terminan de llegar. Quiero que vengan sobre todo para que hagan eso que dicen que van a hacer, "acabar con nuestra cultura", de forma que me quede claro de una vez qu茅 cultura era esa, pues yo, en los 30 a帽os que pas茅 en Vizcaya y los 17 a帽os que llevo en Madrid, no he visto ciudadanos con cultura por ninguna parte, pero quiz谩 sea porque la llevan guardada muy dentro, en secreto, por la cosa de que es feo presumir, y est谩n esperando a la llegada de los africanos para ense帽arla en todo su esplendor.
Seremos millones
ME ESCRIBE una chica de Instagram. Me dice que le gustan mis pintadas y mis escritos, pero que existe un aspecto de m铆 que le inquieta, el de mi antipatriotismo, y quiere saber mis razones antes de prejuzgarme, porque “no conozco a nadie que no ame a su pa铆s”. Cuando he le铆do esta 煤ltima frase me he re铆do mucho y me he acordado de inmediato de mi vecino Jos茅 Luis, en Lauros, que era el 煤nico de mi pueblo que no cre铆a en Dios:
–¿De d贸nde vienes, Basterrechea?
–Del monte, he estado con Jos茅 Luis.
–¿Con Jos茅 Luis? ¡Cuidado con ese, que no cree en Dios!
En mi colegio de monjas de Larrondo tampoco me encontr茅 con nadie que no fuera creyente, y fue en el instituto de Txorierri, en Derio, donde conoc铆 a las primeras personas que no cre铆an, aparte de Jos茅 Luis, y ya incontables en la universidad, entre ellos yo, que con los a帽os tambi茅n dej茅 de creer en Dios (salvo en Iratxe y mi padre).
La superstici贸n patria y la superstici贸n Dios se parecen tanto que hasta se confunden en el espejo. Carecen de base racional o cient铆fica y han causado y siguen causando millones de muertos, son la deshonra de la humanidad. Supongo que la chica que me mand贸 el mensaje vivir谩 en un pueblo muy peque帽o como el antiguo m铆o, porque yo s铆 que conozco a muchas personas que no aman a su pa铆s, personas que sienten n谩useas ante un tinglado que considera “extranjeros” al 99% de habitantes del planeta y tiende a crear divisi贸n, ignorancia y antagonismo entre seres humanos. ¿Que somos pocos? ¡Pronto seremos muchos!
El c贸ndor del nosotros
como un t铆mpano por un t煤nel,
como una bala lanzada contra el rev贸lver,
mostrando tus venas salvajes tus tripas salvajes tus dientes,
y nada te falta nada te niebla
te sobra energ铆a te sobran municiones.
Cuesta odiar las banderas que te han tocado.
Odiar a tu madre negar a tu madre borrarla.
Cuesta huir del rojo de los raigones,
fundar a otro hasta no reconocerse.
Cuesta el nadie y el c贸ndor del nosotros.
El padre arriado, la noche en huesos, el miedo.
Cuesta andar pero no quieres rendirte.
Escucha, poeta:
tu futuro es demasiado claro para ser cierto;
el que ataca a los dioses
no debe fracasar necesariamente.
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